OPINIÓN: El PIB de Cochabamba se recupera gracias a manufacturas y comercio

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Después de que el crecimiento del PIB del departamento llegó a su nivel más bajo en una década en 2017, el año pasado se recuperó. Hay potencial de desarrollo en Cochabamba.

La economía de Cochabamba mostró signos de recuperación el año pasado después de que en 2017 se derrumbó.

En el período 2015-2016, el Producto Interno Bruto (PIB) departamental ganó dinamismo con tasas de 6.0 por ciento y 5.5 por ciento de crecimiento, respectivamente, por encima del ritmo de crecimiento de la economía nacional.

Sin embargo, en 2017 la economía cochabambina sufrió una fuerte ralentización, cayendo a una tasa de apenas 2.3 por ciento, la más baja desde el año 2005.

Pero en 2018, el PIB mostró un mejor rendimiento. Según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), la economía creció 6 por ciento.

“El PIB de Cochabamba el año pasado superó los, 6 mil millones de dólares, registrando un crecimiento anual por encima del nacional”, informó el IBCE.

De acuerdo con el informe, las actividades económicas con un mayor dinamismo fueron las actividades de las industrias manufactureras y comercio.

Cochabamba enfrentó varios años consecutivos de desaceleración, y aunque es la tercera economía más grande del país, la dependencia de los recursos provenientes de las exportaciones de gas siguen constituyéndose en uno de los principales motores de su economía, pese a no ser ya un importante productor de hidrocarburos.

Los sectores que suben

El avance del PIB cochabambino en 2018 se explicó por el buen rendimiento de la industria manufacturera que creció 7.94 por ciento, seguida del comercio que experimentó un alza de 7.88 por ciento.

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Otros rubros que tuvieron un crecimiento importante son: los servicios de la administración pública (6.56%); establecimientos financieros (6.34%); agricultura, silvicultura, caza y pesca (5.68%); construcción (5.84%); transporte y comunicaciones (5.40%); restaurantes y hoteles (4.86%); y servicios sociales y personales (4,08%).

Los sectores con menos crecimiento fueron el de electricidad, gas y agua que aumentó 2.64 por ciento y el de extracción de minas y canteras que decreció -3,03 por ciento.

Las cifras divulgadas por el IBCE revelan que la vocación de Cochabamba es sobre todo, sin contar el comercio, productiva.

Pese a que ya no tiene el mismo peso, el desarrollo agropecuario sigue siendo importante. El departamento aún puede volver a ser el granero de Bolivia.

Aunque en años pasados la construcción fue el motor de la economía cochabambina, su desplome en 2017 volvió a dar protagonismo a la manufactura y agricultura.

Gas y petróleo no crecen, pero tienen peso

Según un análisis de la Fundación Milenio, un sector de la economía cochabambina es el que más ha caído: la actividad hidrocarburífera que registró un crecimiento negativo en 2017 de -12.9 por ciento.

El sector hidrocarburos decayó en su doble vertiente de “petróleo crudo y gas natural”, por un lado, y por los “productos de refinación del petróleo” que constituyen insumos valiosos para la industria manufacturera.

Aunque los productos refinados tuvieron contracciones en años anteriores, en 2017 la caída fue incluso de 8.0 por ciento.

Pese a las cifras, los hidrocarburos siguen mandando en las exportaciones cochabambinas.

Según el IBCE, las exportaciones de Cochabamba experimentaron un repunte a partir del 2017 y los principales productos de exportación en la gestión 2018 fueron gas natural, aceites crudos, urea, bananas, oro en bruto y palmitos; los productos se dirigieron particularmente a los mercados de Argentina, Brasil y EEUU.

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Impulsar vocaciones

La recuperación de 2018 es la oportunidad de dar un nuevo impulso a la economía cochabambina con vocaciones que no se han perdido y otras innovadoras.

Hay que tener en cuenta que la participación de Cochabamba en las estadísticas del Producto Interno Bruto (PIB) nacional es por demás importante, de hecho, es el tercer departamento que más aporta en la producción de bienes y servicios.

El departamento aporta con cerca del 15 por ciento al PIB de Bolivia. En consecuencia, se trata de una economía importante, basada en el sector agropecuario, manufacturero y de servicios.

Esta región es quizás una de las que mayores potenciales tiene para salir de él debido a nuevas potencialidades que han surgido, por ejemplo, en el sector tecnológico.

Cochabamba cuenta con decenas de empresas de software y recientemente un empresario se animó en invertir en la fabricación parcial y ensamblado de vehículos eléctricos.

El potencial agrícola de Cochabamba no se pierde y es uno de los mayores del país, no solo por el clima, sino también por las posibilidades de producción, ya que al margen de los cultivos agroindustriales, la región podría convertirse en uno de los principales proveedores de frutas y productos frescos, no únicamente para Bolivia, sino para las economías vecinas.

A esto hay que sumar las manufacturas. La calidad de la mano de obra cochabambina es reconocida dentro y fuera del departamento.

15 de septiembre de 2019
Fuente: Opinión

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