PÁGINA SIETE: Henry Oporto: “El año 2017 marca un punto de inflexión en la política boliviana”

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Afirma que está surgiendo una gran mayoría electoral ciudadana, que favorece el cambio de Gobierno. “El tablero político está cambiando rápidamente”, dice.

El sociólogo y analista, Henry Oporto, afirma que el 2017 marcó un punto de inflexión en la política nacional, lo que se expresa en que el Movimiento Al Socialismo (MAS) está dejando de ser la fuerza predominante de la sociedad y se está convirtiendo en una fuerza política minoritaria, por lo que -dice- existe una oposición más envalentonada.

“Lo que es novedoso: esta oposición, que emerge fortalecida de los últimos eventos políticos y electorales. Tiene como aliados naturales a estos movimientos y colectivos ciudadanos”, explica Oporto.

¿Cómo evalúa al país políticamente durante el 2017?

Yo creo que el 2017 marca un punto de inflexión en la política boliviana. El tablero político está cambiando rápidamente y esto afecta la estabilidad del régimen y puede representar amenazas a la gobernabilidad del país.

¿Cuál es la situación actual de la economía en Bolivia?

Se ha confirmado la tendencia de decaimiento de la actividad económica. La economía está desacelerándose por cuarto año consecutivo, y además han surgido presiones fiscales muy severas, principalmente el déficit fiscal, que ha crecido extraordinariamente; lo que conlleva una pérdida de reservas internacionales.

El país tiene que financiar este déficit fiscal creciente con la caída de reservas y también acudiendo al endeudamiento externo; se ha perdido competitividad en los productos que exportamos y en la comercialización dentro del país con los productos que vienen de afuera, sobre todo por el tipo de cambio fijo que tenemos en Bolivia.

Todo por lo cual configura un contexto económico mucho más adverso y representa un caldo de cultivo para el aumento de la protesta y el conflicto social, que creo que va a ser una de las características del próximo año.

¿Por qué este año se vio una mayor participación de colectivos ciudadanos?

Tiene que ver con el cambio que se está produciendo en el tablero político. Esto significa que el MAS está dejando de ser la fuerza predominante en Bolivia, respaldada por una mayoría electoral, y se está convirtiendo en una fuerza política minoritaria, una minoría fuerte todavía, pero cada vez más desconectada con la sociedad y a la que le queda como principal fuerte de poder el control de aparato estatal y el uso de la fuerza.

Al mismo tiempo se hace visible la fuerza de otra mayoría política en Bolivia, se trata de una nueva mayoría ciudadana y electoral como se ha puesto de manifiesto en la elección judicial.

Es una mayoría ciudadana que rechaza el prorroguismo del régimen y la reelección de Evo Morales, y es una mayoría que está a favor de la recuperación de la democracia. Esta mayoría podría ser la que lidere electoralmente en el caso de las elecciones del 2019.

¿Cómo llegaron la oposición y el oficialismo al final del 2017?

El oficialismo está perdiendo la posición de fuerza política, mayoritaria, y ahora es más bien una minoría fuerte.

Al mismo tiempo, se puede verificar que la oposición ha surgido victoriosa de las elecciones judiciales recientes, y antes del referendo del 21 de febrero del 2016, y por eso mismo, la oposición está más envalentonada, para hacer frente y para plantar cara al proyecto reeleccionista y prorroguista del actual Gobierno.

Lo que es novedoso: esta oposición, que emerge fortalecida de los últimos eventos políticos y electorales, tiene como aliados naturales a estos movimientos y colectivos ciudadanos.

¿Cómo deberá ser la actuación de la oposición, propositiva, luchadora, aguerrida?

Creo que la oposición está en mejor pie y en mejor posición para enfrentar al régimen, pero además va a estar favorecida por las condiciones económicas y sociales, que le plantean un desafío muy serio al Gobierno, el desafío para el Gobierno es cómo preservar la estabilidad económica.

Todo eso es un caldo de cultivo para un escenario de conflicto social. Yo creo para el 2018, la posibilidad de una avalancha y reivindicaciones sociales, que van a ser difíciles de resolver; y por eso es predecible que tengamos un 2018 de alta conflictividad social con un Gobierno debilitado.

Allí es donde la oposición va a tener la posibilidad de un crecimiento político. Puede capitalizar el descontento social, porque el 2019 se perfila un año donde vamos a tener gran protagonismo de la protesta social.

Será un 2018 agitado y la oposición puede capitalizar el descontento social y proyectarse con mejores posibilidades al 2019. Desde luego, la oposición tiene el reto de plasmar todo esto en una propuesta política y electoral victoriosa a las elecciones 2019.

¿La oposición necesita mantener la unidad para salir victoriosa?

Sin duda, la oposición se favorece ampliamente cuando hay convergencia no sólo de los partidos, sino también de las fuerzas políticas y de los movimientos ciudadanos.

Eso es lo que hemos visto en el referendo del 2016, y más claramente en las últimas elecciones judiciales. Entonces, cuando hay una causa única, unificadora, como ha sido el rechazo a la elección, sin duda la oposición sale ganando.

El reto de la oposición es plasmar eso en un proyecto político electoral unitario. Por lo menos lo que sí se requiere es que la oposición pueda construir un polo de amplia aglutinación política, porque está claro que en el país está surgiendo una gran mayoría electoral ciudadana, que favorece el cambio de Gobierno.

HOJA DE VIDA

Nombre: Henry Oporto.
Formación Estudió sociología en la Universidad Mayor de San Andrés.
Publicaciones Es autor de El cielo por asalto y Cinco ensayos breves sobre política boliviana.
Cargo Oporto es director de la Fundación Milenio.

31 de diciembre de 2017
Fuente: Página Siete

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