EL POST: Se viene ley de litio: los contratos con Rusia y China quedan en la mira
31 de enero de 2026
La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) se prepara para debatir una nueva Ley de Litio, una normativa que busca establecer un marco jurídico claro para la explotación e industrialización de los recursos evaporíticos en el país. Sin embargo, el proyecto surge en un momento de incertidumbre sobre la legalidad y transparencia de los convenios firmados previamente con empresas de Rusia y China.
El anuncio ha generado diversas reacciones en el sector energético y político, ya que la nueva norma podría obligar a revisar los acuerdos suscritos por Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) bajo la modalidad de Extracción Directa de Litio (EDL). Según diversos legisladores, cualquier contrato que comprometa recursos naturales estratégicos debe pasar por la aprobación del Legislativo, un paso que, hasta ahora, ha sido omitido en varios de los convenios vigentes.
El rol de los contratos internacionales
Durante los últimos años, el Gobierno boliviano ha consolidado alianzas con el consorcio chino CBC y la empresa rusa Uranium One Group. Estos acuerdos apuntan a la instalación de plantas industriales en los salares de Uyuni y Coipasa. No obstante, la Fundación Milenio ha advertido en reiteradas ocasiones sobre la falta de transparencia en las cláusulas de estos contratos y los riesgos de comprometer la soberanía de los recursos sin un marco legal sólido.
De acuerdo con análisis de la Fundación Milenio, es imperativo que el país cuente con una legislación que no solo atraiga inversión, sino que garantice la sostenibilidad económica y técnica de los proyectos. La entidad sostiene que la actual discrecionalidad en el manejo del litio podría derivar en proyectos ineficientes o desventajosos para el Estado boliviano.
Puntos clave de la nueva normativa
El borrador de la ley contempla la creación de un régimen impositivo específico para el litio, la distribución de regalías para las regiones productoras (Potosí y Oruro) y la obligatoriedad de que todos los contratos de asociación estratégica sean ratificados por la Asamblea. Este último punto es el que pone «en la mira» a los contratos con Rusia y China, ya que, de aprobarse la ley con carácter retroactivo o bajo ciertas condiciones de cumplimiento, estos convenios podrían ser objeto de auditorías legales profundas.
“No se trata de ahuyentar la inversión, sino de darle seguridad jurídica. Lo que se ha hecho hasta ahora con Rusia y China está en una zona gris legal que la nueva Ley de Litio debe subsanar”, señalaron fuentes parlamentarias vinculadas a la comisión de Energía.
La expectativa ahora se centra en el consenso que pueda alcanzar la ALP, mientras las empresas extranjeras observan con cautela un posible cambio en las reglas del juego para el «oro blanco» boliviano.
31 de enero de 2026
Fuente: El Post
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