EL DIARIO: Urea: una pesadilla

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Ha pasado un mes desde la inauguración, con discursos emocionados, de la planta de urea y amoniaco de Bulo Bulo, pero los equipos no han sido activados hasta ahora y, lo peor: llega la noticia de que el precio internacional de la urea cayó en 75% en el primer semestre del año.

Se han invertido, hasta ahora, US$ 953 millones en esa planta: la más grande inversión en un solo proyecto en la historia de Bolivia, pero ahora el caso se presenta como el mayor ejemplo de los desatinos de este gobierno.

Según la Fundación Milenio, la planta podría tener algo de rentabilidad si es que la urea se vendiera en US$ 470/t, pero con la caída del precio internacional, los consumidores locales podrían comprarla, importada, en US$ 180/t.

Estamos, por lo tanto, en la difícil disyuntiva de cerrar la planta, devolver los equipos, o subvencionar el producto para el mercado interno y para la exportación. Habría otra opción: que el producto se refugie en el mercado interno, aunque para ello habría que prohibir el ingreso de la urea importada.

Esto se está pareciendo cada vez más al Museo de Orinoca: sin ninguna utilidad y construido a partir de emociones y caprichos pero con la autorización y la complacencia del presidente Evo Morales.

Los cocaleros del Chapare, que inspiraron esta obra, podrán usar la urea porque está junto a sus cocales, pero incluso ellos estarán informados de que el precio internacional del producto ha caído, y no querrán pagar más de US$ 180/t.

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El ingeniero Saúl Escalera participó en la elaboración del primer proyecto de la planta pero recuerda que la idea era entonces que la producción de urea y amoniaco solo fuera una parte del proceso, una parte inicial, que desembocaría en productores terminados de alto costo y menor volumen, por lo que no era imprescindible construir un ferrocarril.

Por alguna razón, dice Escalera, el finado Carlos Villegas decidió que el proyecto se redujera a la urea y el amoniaco y no llegara a una verdadera industrialización.

El país tiene que prepararse para el momento en que estos errores sean identificados en detalle y los responsables sean sometidos a la ley. Bulo Bulo es un caso, el más caro, de una larga lista de inversiones que deberán ser revisadas en detalle.

13 de octubre de 2017
Fuente: El Diario

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