EL DIARIO: Rezago operativo asfixia el futuro de la producción del litio en Bolivia
2 de febrero de 2026
Un alza de precios del 150% no ha sido suficiente para despertar la explotación del litio en Bolivia. Atrapada en un laberinto de falta de claridad ejecutiva, la industria local se mantiene estancada; entretanto, sus competidores regionales capitalizan el ciclo alcista. Según la Fundación Milenio, el estancamiento operativo le impide al país capitalizar un ciclo favorable y aprovechar la oportunidad de su historia.
Luego de un período de volatilidad, el litio se estabiliza en una banda de $us 16.000 a $us 22.000 la tonelada. El análisis sectorial revela un cambio de paradigma, mientras el mercado de vehículos eléctricos pierde dinamismo, el almacenamiento de energías renovables emerge como el nuevo gran soporte del consumo. La recuperación de precios se ve acentuada por la oferta global restringida, marcada por las limitaciones operativas en China y el retraso en la puesta en marcha de nuevos proyectos mineros.
El reporte destaca la estrepitosa caída en la cotización del litio entre 2023 y 2024, período en el que el precio por tonelada se hundió de $us 80.000 a niveles que oscilaron entre $us 7.000 y $us 8.000. Ante este desplome, el gobierno chino intervino mediante la revocación de 27 permisos mineros en la provincia de Jiangxi, una medida drástica orientada a contener la sobreproducción y frenar la espiral deflacionaria del sector.
Se proyecta que la demanda global de baterías de litio superará los 2.300 GWh para el año 2030. Este auge, impulsado por la transición hacia la electromovilidad y el almacenamiento de energías renovables, está traccionando con fuerza la extracción de minerales críticos. Hacia adelante, el valor del litio no dependerá de un solo factor, sino de un ecosistema interdependiente: desde las presiones medioambientales y la rigurosidad regulatoria, hasta la volatilidad geopolítica y la aceleración de la innovación tecnológica.
El repunte en los precios del litio ha inyectado optimismo en el sector minero, con Eramet como protagonista: sus acciones treparon un 6% el pasado 13 de enero. La firma francesa impulsa su planta Centenario Ratones en Argentina, donde proyecta elevar su capacidad de 24.000 a 30.000 toneladas anuales, apoyada en la eficiencia de la tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL) para alcanzar hasta 7.000 toneladas de carbonato de litio en el presente año.
Paralelamente, el sector recibe un fuerte respaldo financiero tras la mejora en las calificaciones de Deutsche Bank para gigantes como Albemarle, SQM-Codelco y Lithium Argentina. Los analistas prevén un horizonte de alta rentabilidad, impulsado por una tendencia alcista tanto en los precios spot como en los contratos a largo plazo, consolidando perspectivas sumamente favorables para los inversores.
La coyuntura de beneficios empresariales coincide con el reforzamiento de la posición dominante de China en el mercado global de la cadena de litio. Hasta fines del 2025, el gigante asiático logró instalar una potencia energética de 1.700 GW gracias de sus industrias de paneles solares y turbinas eólicas.
China es líder mundial en baterías de litio para vehículos eléctricos, así como en la fabricación de paneles fotovoltaicos y en tecnologías asociadas al litio y sodio. Recientemente puso en marcha una planta eléctrica híbrida compuesta de baterías de iones litio-sodio con capacidad de almacenamiento de 200 MW-400 MWh.
La hegemonía de China en la cadena global del litio, consolidada por una capacidad instalada de 1.700 GW y el dominio del 75% del suministro, sostiene actualmente el auge de los beneficios corporativos en Asia. Al liderazgo en fabricación de paneles y turbinas, Pekín suma hitos de vanguardia como su planta híbrida de iones de litio y sodio de 200 MW, ejerciendo un control férreo sobre los precios del mercado. Sin embargo, el tablero geopolítico se reconfigura ante la irrupción de India: con 125 GW instalados y el objetivo de escalar hasta los 4.000 GW, el subcontinente acelera su estrategia de independencia energética. Este crecimiento no solo desafía la verticalidad china, sino que posiciona a Nueva Delhi como el contrapeso definitivo en el nuevo orden energético asiático.
A pesar del viento a favor en el mercado internacional, de acuerdo con la Fundación Milenio, la industria del litio en Bolivia no logra despegar. Mientras los precios globales alcanzan picos históricos, la explotación de los salares nacionales permanece encallada en un laberinto de escollos estructurales, falta de certidumbre política y un marco normativo insuficiente que asfixia cualquier oportunidad de capitalizar el ciclo actual.
El letargo del litio boliviano ha llegado a su fin. Ante la urgencia de integrar al país en la cadena global de electromovilidad, la propuesta de la Fundación Milenio —que incluye un anteproyecto de ley integral— se posiciona como la hoja de ruta más sólida y viable. Este giro estratégico busca romper el estancamiento actual, sustituyendo el control absoluto del Estado por un ecosistema que priorice la eficiencia y la innovación tecnológica.
La clave de esta transformación radica en desmantelar el rígido monopolio de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) para abrir las puertas al capital privado. No se trata solo de una reforma legal, sino de una transición necesaria hacia la competitividad real; es la única vía para que el potencial dormido de los salares se traduce finalmente en riqueza tangible y liderazgo dentro del mercado energético internacional.
La Fundación Milenio propone una hoja de ruta con cambios estructurales para rescatar el litio boliviano del estancamiento. La propuesta se divide en dos fases críticas. La primera, con un horizonte de 5 a 7 años, apunta a una producción anual de 80.000 toneladas de carbonato e hidróxido de litio. Este despliegue requerirá una Inversión Extranjera Directa (IED) de $us 4.000 millones y la implementación de tecnologías de Extracción Directa de Litio. En una segunda etapa, el objetivo es escalar la capacidad operativa hasta alcanzar las 200.000 toneladas anuales.
El país carece de una ley del litio y recursos evaporíticos, la actual normativa de YLB es insuficiente y el monopolio estatal vigente ahuyenta la inversión privada. Ante este escenario, el Anteproyecto de Ley de Litio y Recursos Evaporíticos surge como una pieza clave para modernizar el sector.
En este sentido, se plantea la transformación de YLB en una sociedad anónima mixta, abierta a capitales privados y fondos verdes, blindada contra la injerencia política. Para la Fundación Milenio, el Gobierno debe actuar con celeridad debido a que el tiempo apremia y Bolivia está a punto de perder, de forma irreversible, la oportunidad histórica de capitalizar el ciclo favorable por la que está atravesando el litio.
2 de febrero de 2026
Fuente: El Diario
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