Coy 364 – La economía de Oruro, panorama general

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Oruro mantiene viva la tradición minera, con una estructura económica altamente dependiente de la producción de minerales. Una consecuencia de esta dependencia es la elevada volatilidad del producto departamental, respondiendo al ciclo de las cotizaciones internacionales. En ese sentido, resulta útil revisar el comportamiento del PIB orureño eliminando la actividad de “minerales metálicos y no metálicos”; el resultado de este ejercicio, como se observa en el Gráfico 1, es una reducción considerable de la volatilidad en el desempeño económico del Departamento. Si bien la tasa de crecimiento para el periodo 2005-2016, en promedio, es menor, la tasa de decrecimiento, registrada en 2012, desaparece.

El año 2016, la tasa de crecimiento del PIB orureño fue de 1.3 por ciento; sin embargo, descartando la incidencia minera, el resultado sería superior llegando al 2 por ciento. Así pues, en los años 2014, 2015 y 2016 la minería sería la causante de la marcada desaceleración del producto departamental, aunque con una leve recuperación en la gestión 2016. No obstante, esta desaceleración se manifiesta aún si no se toma en cuenta la actividad minera, pasando de una tasa de 4 por ciento en 2014 a 2 por ciento en 2016.

La importancia de la construcción

La economía nacional atraviesa por una evidente desaceleración, no siendo la excepción Oruro. Por la interrelación existente entre la actividad minera y el resto de las actividades económicas, un menor nivel de exportaciones e ingresos del sector minero, forzosamente se refleja en el desempeño del conjunto de la economía regional. En este contexto, destaca el desempeño del sector de la construcción, que el año 2016 creció 7.4 por ciento con respecto a 2015 (Gráfico 2), constituyendo la tasa comparativamente más elevada, aunque por debajo de los niveles registrados entre los años 2011 y 2014.

El desempeño de los otros sectores

En la misma gestión 2016, las industrias manufactureras y los servicios comunales crecieron a una tasa superior al 4 por ciento, y ligeramente por delante de los servicios de la administración pública (4.2 por ciento). Por cierto, llama la atención que la administración pública tenga un peso considerable en la economía de Oruro, incluso superior al peso de este sector en la economía del departamento de La Paz, que es sede de gobierno. Tanto así que en 2015, si no fuera por la contribución de su sector público, la economía orureña se habría contraído. El elevado crecimiento de la administración pública refleja un incremento de los empleados públicos en el departamento. Podría pensarse que ello se debió a una mayor inversión pública, pero no ha sido así, como se verá más adelante.

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El comercio fue el sector más afectado en 2016, con una caída de casi 11 por ciento, cambiando su participación en el total de PIB orureño, que pasó de representar el 7.7 por ciento del total en 2010 a 6.6 por ciento en 2016.

La inversión pública

Desde el año 2005, la inversión pública en Oruro mantuvo una trayectoria de crecimiento casi ininterrumpido hasta el año 2014. En año 2005, la inversión pública del departamento llegó a 26 millones de dólares, en 2009 a 109 millones de dólares, para luego sufrir una caída en 2010. La recuperación de las tasas de crecimiento se dio en los años siguientes, superando los dos dígitos, llegando a un máximo de 408 millones de dólares en 2014 (Gráfico 3).

Las gestiones 2015 y 2016 muestran una contracción de la inversión pública departamental en 17.4 por ciento y 35.3 por ciento, respectivamente. Entre 2014 y 2016, inversión pública nacional registró un aumento de 12.4 por ciento, contrastando con la caída de la inversión pública en Oruro (46.6 por ciento, en total), lo que sugiere que la política del gobierno nacional ha favorecido la inversión en otros departamentos, en desmedro de la economía orureña. El nivel de la inversión pública en Oruro tan sólo fue superior al nivel registrado en el departamento de Pando, con una participación de 4.3 por ciento del total de inversión pública nacional en 2016, por debajo del 9.1 por ciento registrado en 2014.
También se percibe una contracción de los ingresos departamentales por concepto de regalías y transferencias regionales en las gestiones 2015 y 2016, consecutivamente. Estos recursos llegaron a un máximo de Bs. 1,685 millones en 2014, destinándose la mayor parte de los mismos a los municipios con Bs. 1,061 millones (Gráfico 4). Las caídas fueron de 12.8 por ciento y 27.1 por ciento en 2015 y 2016, respectivamente; el mayor recorte de estos recursos lo sufrió el gobierno departamental.

Las exportaciones

Las exportaciones orureñas muestran un estancamiento desde el año 2011, cuando se registró el valor exportado más alto de 608 millones de dólares: luego de una contracción en 2012, las exportaciones se recuperaron hasta llegar a 593 millones de dólares en 2014, en gran medida por el aporte de productos no tradicionales, principalmente quinua. Los productos mineros siguieron contrayéndose hasta el año 2016, cuanto llegaron a su valor más bajo desde el año 2006, con 231 millones de dólares. El descenso en el valor minero entre 2011 y 2016 es de 58.1 por ciento, es decir más de la mitad en 6 años (Gráfico 5).

En 2017, el valor de las exportaciones orureñas totalizó 328 millones de dólares, superior en 5.4 por ciento al nivel de 2016. Ello se debió a una recuperación de la minería en 11.7 por ciento, mientras los productos no tradicionales (quinua) fueron en sentido contrario con un descenso en su valor de 12.8 por ciento.

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Los mayores valores exportados en la minería en 2017, reflejan una mejora parcial del sector. De los seis principales productos de exportación, cinco son minerales: estaño, zinc, plata, plomo y oro; la quinua es la excepción. En algunos casos el valor y volumen de los productos va en sentido opuesto, dando a entender que los precios tuvieron un papel relevante en el comportamiento exportador de éstos. En efecto, los precios de estaño, zinc y plomo, en promedio, subieron respecto a sus cotizaciones registradas en 2016. La variación de la plata fue pequeña (Cuadro 1).

La recuperación del valor exportado del estaño, principal producto de exportación orureño, se debió mayormente a un incremento en su cotización internacional de 11.9 por ciento; en volumen subió en 2.5 por ciento. El plomo tuvo un comportamiento similar. En cambio, la mejora en el zinc fue enteramente por un efecto precio, con una variación superior al 38 por ciento, en tanto que el volumen exportado cayó en 17.8 por ciento. También puede decirse que la caída de la plata fue por un efecto volumen, casi en su totalidad (Gráfico 6).

Quinua exportada

La quinua ha experimentado un ascenso en las exportaciones de Oruro, sin embargo, no ha conseguido compensar la caída de las exportaciones mineras, además de sufrir un impacto importante desde el 2015. Aunque no se cuenta con datos del precio de la quinua para 2017, se ve que su volumen permaneció casi sin variación, por lo que su caída en términos de valor se debería a menores precios. Hasta el año 2013, Bolivia lideraba las exportaciones de quinua, pero que en 2014 pasó al segundo lugar, debido al importante incremento en las exportaciones de Perú. Para 2016 el departamento de Oruro, el mayor productor en Bolivia con cerca del 80 por ciento del total, exportó aproximadamente 28,700 toneladas.

El año 2017 científicos lograron descifrar el genoma de la quinua, un dato que no es menor. Con este hallazgo se abre la posibilidad de cultivar dicho grano en distintas partes del planeta y no solo en la región andina. Dicho esto, queda claro que la competencia de los países será mayor, quedándole a Bolivia como única opción mejorar la productividad de este grano.

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