Economía, política, desarrollo sostenible

Índice de capital constructivo, Bolivia 2024, aplicado a un conjunto seleccionado de empresas

Presentación

El paradigma de capital constructivo hace hincapié en la importancia de los comportamientos empresariales transparentes, éticos, con responsabilidad social y ambiental, los cuales, aunados con principios de buena gobernanza corporativa y resultados financieros positivos en las operaciones empresariales, son cimientos básicos de un desarrollo económico sostenido, con Estado de derecho, institucionalidad democrática, inclusión social y estabilidad, política.

Este es el sentido del proyecto de índice de Capital Constructivo, que Milenio viene trabajando desde el año 2023, siempre con la colaboración del Centro Internacional para la Empresas Privada (CIPE), y para lo cual ha diseñado una metodología de evaluación ajustada al concepto de capital constructivo. El objetivo primordial es aportar información sobre el desempeño de las empresas de modo que la sociedad pueda contar con parámetros y elementos de juicio para valorar tal desempeño y lo que ello comporta para el país.

Otro de los cometidos de este proyecto es proporcionar al sector privado una serie de datos sistematizados, analizados profesional mente y presentados en el formato de una calificación de desempeño, de modo tal que las empresas dispongan de nuevas referencias para poder reexaminarse e identificar oportunidades de mejora y superación en su desenvolvimiento.

El presente informe presenta los resultados de la evaluación realizada a un grupo de 21 empresas de IED que operan en Bolivia, aplicando criterios de calidad de inversión, rendición de cuentas, gobernanza corporativa, gestión ambiental, responsabilidad social, impacto económico general y otros aspectos, agrupados en tres pilares: inversión, integridad e impacto. El Índice de Capital Constructivo refleja la posición relativa de las empresas examinadas, según los puntajes obtenidos en cada uno de dichos pilares.

El objeto de evaluación del índice de Capital Constructivo 2024 son las empresas de capital extranjero en el país, que son las que tienen una estructura y funcionamiento más cercanos a la idea de capital constructivo. Este índice reúne información de una muestra de 21 empresas de este sector económico, que, por cierto, deja por fuera a otras empresas con IED. Esto se explica porque nuestra calificación toma como una fuente importante de datos el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (MERCO), el cual no incluye a todas las empresas de IED en Bolivia.

Hay que dejar sentado que el índice de Capital Constructivo es una metodología en proceso de construcción y, como tal, tiene insuficiencias y desafíos de desarrollo futuro. Nuestra expectativa es que el índice de Capital Constructivo pueda inspirar e incentivar con el ejemplo de prácticas empresariales ajustadas a estándares internacionales de calidad y sostenibilidad. Y, ciertamente, con la demostración de lo que puede lograrse en Bolivia en la medida en que muchas más empresas y agentes económicos se sientan motivados a seguir este camino. De hecho, el proyecto de Milenio contempla la posibilidad de incorporar en versiones futuras del índice a más empresas, y no solo privadas sino también públicas. Lograrlo supone un reto complejo, pero sin duda relevante para la modernización de la economía boliviana.

La Fundación Milenio quiere expresar su reconocimiento al trabajo del equipo de que ha hecho posible producir el Índice de Capital Constructivo 2024, integrado por Pablo Mendieta y Rubén Ferrufino, destacados economistas e investigadores bolivianos. Su encomiable tarea es una garantía de profesionalismo e idoneidad en la realización de este.

I. Empresas evaluadas

El Indice de Capital Constructivo es una metodología de evaluación y calificación de empresas en Bolivia con IED, entendidas como aquellas en las que la participación accionaria extranjera es mayor al 10% siguiendo los manuales internacionales de Balanza de Pagos.

En términos operativos y dada la información que se requiere para el cálculo, se toma como objeto de estudio a las empresas que están incluidas en los rankings anuales del Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (MERCO). Este monitor es elaborado por una empresa española que opera desde 1999 (MERCO, 2024). Cuenta con reconocimiento tanto nacional como internacional debido al impacto de sus calificaciones en la valoración de la reputación corporativa en empresas. Se trata del primer monitor auditado del mundo, puesto que su proceso y resultados son revisados de manera independiente según la norma ISAE3000 (International Standard on Assurance Engagements 3000) por KMPG, una de las mayores firmas de servicios profesionales con especialización en auditoría, consultoría y asesoría fiscal.

A la vista de la lista de las principales 100 empresas bolivianas calificadas en el ranking Merco, para la construcción del índice de Capital Constructivo se ha procedido a seleccionar las empresas que cuentan con participación de al menos 10% de capital extranjero y que clasifican como IED. Como resultado, se tienen dos tipos de empresas:

» Empresas que tienen una identidad clara de relación con el extranjero por sus operaciones en otros países y que son consideradas como empresas multinacionales. Por ejemplo, es el caso de TIGO, YANBAL o ALICORP.
» Empresas que tienen registradas en sus Memorias y Actas de Constitución publicadas en la Gaceta de Comercio, la participación de inversión extranjera y son ¡dentificables en términos de origen del capital.
Por este filtro, se excluyen las empresas para las que no se pudo identificar de forma precisa el origen y tipo de capital invertido o aquellas otras que no lo reportan de forma expresa.

II. Criterios de evaluación:

La metodología diseñada tiene tres pilares: Inversión, Integridad e Impacto, que constituyen los ejes clave para garantizar flujos de capital orientados al mercado, sostenibles y éticamente responsables. Son tres pilares que se complementan y refuerzan mutuamente, y que condicen con los principios y valores del Capital Constructivo, además de marcar nítidas diferencias con las prácticas deleznables del capital corrosivo.

Pilar Inversión

La inversión es un factor esencial para garantizar que los flujos de capital contribuyan al desarrollo económico sostenible y el fortalecimiento institucional de los países receptores. Este pilar evalúa la calidad de las inversiones basándose en su orientación al mercado, la transparencia y estabilidad a largo plazo. Una inversión de calidad fomenta el crecimiento económico mediante la creación de empleo, la transferencia de tecnología y la integración de las economías locales en cadenas de valor. Una inversión orientada al mercado garantiza que las decisiones de asignación de capital se basen en principios de eficiencia y retorno. Asimismo, la estabilidad a largo plazo se traduce en confianza para los actores locales, promoviendo relaciones comerciales duraderas. La transparencia, a su vez, refuerza la rendición de cuentas y facilita el monitoreo público de los flujos de capital, reduciendo riesgos de corrupción y mala gestión.

Pilar Integridad

La integridad es un componente indispensable para asegurar que las inversiones se realicen bajo marcos éticos y normativos claros, previniendo la corrupción y promoviendo la confianza en las instituciones. Este pilar busca fortalecer la gobernanza mediante la transparencia, el cumplimiento de normas internacionales y la existencia de mecanismos de rendición de cuentas efectivos.

Elementos clave como los códigos éticos, los mecanismos de denuncia y la gobernanza responsable no solo fortalecen la estructura interna de las empresas, sino que también alinean sus prácticas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular con el ODS 16 que promueve instituciones fuertes y justicia inclusiva. La integridad fomenta una cultura de confianza entre los actores públicos y privados, facilitando la colaboración y el logro de objetivos comunes.

Pilar Impacto

El impacto mide los resultados tangibles e intangibles de las inversiones en cuatro dimensiones principales: económica, social, ambiental y reputación corporativa. Este pilar garantiza que las inversiones no solo generen retornos financieros, sino que contribuyan al bienestar de las comunidades y mejoren el entorno donde las empresas operan.

Un impacto económico incluye la creación de empleo digno, el aumento de la productividad y la generación de ingresos fiscales para el Estado. En el ámbito social, las inversiones responsables pueden mejorar el acceso a servicios públicos, fortalecer el tejido social y reducir desigualdades. En lo ambiental, el cumplimiento de normas energéticas  y la inversión en tecnologías limpias son esenciales para mitigar el cambio climático y proteger los recursos naturales. La reputación corporativa también es una dimensión clave del impacto positivo de las inversiones. Las empresas que logran equilibrar los beneficios económicos con sus responsabilidades sociales y ambientales ganan la confianza de los consumidores, empleados y gobiernos, creando un ciclo virtuoso de sostenibilidad y rentabilidad.

III. Operativización de la metodología del ICC

Cada uno de los tres pilares incluye criterios específicos que se desglosan en indicadores cuantitativos y cualitativos, diseñados para medir de manera precisa el desempeño y la contribución de las inversiones al desarrollo económico, social, ambiental y empresarial. Para definir los criterios técnicos adecuados, en cada indicador, se revisaron los criterios y ajustes de las variables sobre la base de la experiencia piloto de la calificación de capital constructivo, efectuada por la Fundación Milenio en 2023. También se toma como referencia los elementos técnicos propuestos por (Brusov, Filatova, & Orekhova, 2021), (Karminsky & Polozov, 2016) y (Langville & Meyer, 2012). Todos los indicadores han sido normalizados en una escala de 1 a 100. Esto con el fin de facilitar la comparación y el análisis más objetivo posible.

Las empresas con la calificación más alta muestran como elementos comunes una gestión financiera de rentabilidad positiva, con efecto también favorable a la expansión del patrimonio. Tiene presencia estable en el país y el capital origen de la inversión externa es conocido y ranqueado alto por organizamos internacionales como Transparencia Internacional y otros. Además, publican estados financieros auditados y memorias anuales en sus páginas institucionales. También exhiben reportes de responsabilidad social y de impactos medioambientales en sus operaciones. En general, han visualizado el potencial de posicionarse como operaciones con un enfoque de sostenibilidad multidimensional, que integra las variables financieras, sociales, ambientales y de gobernanza corporativa, que precisamente es lo define al Capital Constructivo.

Desde luego, existen factores que inciden para que las empresas alineen su conducta con los estándares de calidad de inversión, integridad e impacto. Uno de ellos tiene que ver con las normas de regulación y supervisión, que suelen ser más exigentes en unos sectores económicos (el sistema financiero, por ejemplo) que en otros. Por otra parte, las empresas (nacionales y/o sus matrices) que participan en mercados de capital, con la emisión de bonos y otros instrumentos de deuda, y son calificadas regularmente por agencias de riesgo, prácticamente están obligadas a cumplir normas rigurosas de transparencia, lo que se traduce en prácticas de autorregulación ajustadas a estándares internacionales. También se observa que las empresas que se financian desde entidades internacionales sin fines de lucro buscan visibilizar en mayor grado sus impactos sociales.

Por el contrario, las empresas dedicadas a la comercialización de productos de consumo masivo como son los cosméticos y/o alimentos, y cuyo patrimonio está conformado mayormente por capital de operaciones, enfocan la información que publican mucho más en el mercadeo que en cuestiones de gestión corporativa o de resultados e impactos. En casos como estos, es menos frecuente la disponibilidad de estados financieros, memorias anuales y reportes de impacto. También es menos visible la estructura corporativa y de gobernanza, pues funcionan como apéndices de sus casas matrices en cuyos portales predominan datos agregados de operaciones en varios países, pero es inexistente la información específica para un país determinado.

Lo anterior pone de relieve la importancia de que las empresas pongan un mayor esfuerzo en difundir y dar publicidad a los resultados e impactos de sus actividades y programas en sus propios portales web y otros medios de comunicación, y abonar así a la mejora de su reputación corporativa. También se observa que hay empresas que no cuentan con la certificación anticorrupción ISO 37.001 (esto se da cuando varias empresas reportan tener un Código de Ética muy alineado con esta norma internacional). El paso lógico sería pues obtener cuanto antes esta certificación. De modo general las empresas en Bolivia deben ver la posibilidad de realizar, cada cierto tiempo, auditorias de cumplimiento de las normas éticas en los negocios. Otro aspecto que puede contribuir a mejorar la calificación de las empresas, sobre todo en cuestiones de impacto social, es el relativo a la dimensión de género. De hecho, se constata que varias empresas enfocan sus planes de negocios en la atracción de una clientela femenina, resaltando las bondades de sus productos o servicios para el empoderamiento de las mujeres, y sin embargo, carecen de información acerca del impacto de estas acciones o estrategias.

Dicho lo anterior, hay que subrayar que, en general, el acceso a información empresarial en Bolivia es dificultoso y complejo. Esto se debe, en parte, a la precariedad de los sistemas de información pública en el país. Pero también, en muchos casos, a la reticencia de las empresas a brindar información de sus actividades y resultados de desempeño; una parte de la cual se considera “delicada”, y por lo cual prefieren mantener estrategias de perfil bajo y poca exposición para “evitar problemas”. No se puede desconocer que este comportamiento es muchas veces producto del escarnio que sufren las empresas en Bolivia por el ambiente de incertidumbre jurídica, ausencia de Estado de derecho, decisiones políticas arbitrarias y otros abusos de poder. Limitaciones y futuros desarrollos Los indicadores utilizados para evaluar el capital constructivo de empresas extranjeras en Bolivia presentan diversas limitaciones, principalmente relacionadas con la disponibilidad, calidad y actualización de los datos. En varios casos, como el patrimonio invertido y la calidad del país emisor, los indicadores se apoyan en métricas generales o percepciones que no siempre reflejan las dinámicas locales, sectoriales o estructurales del país receptor.

Además, indicadores como los derivados de otras instancias, aunque útiles para medir percepción pública y posicionamiento, pueden no capturar con precisión los impactos tangibles en áreas clave como la sostenibilidad, la gobernanza interna o la generación de valor a largo plazo. Es fundamental abordar estas limitaciones con precaución al interpretar los resultados. Muchos indicadores dependen de prácticas voluntarias o contextos específicos, lo que puede generar sesgos en la evaluación. Por ejemplo, la ausencia de memorias corporativas o de certificaciones internacionales no siempre implica una falta de compromiso, sino que puede reflejar barreras económicas, normativas o culturales propias del entorno nacional. Asimismo, indicadores como el impacto económico o social deben analizarse en función del sector y de la región donde opera la empresa, ya que su contribución puede variar significativamente según las particularidades locales.

En cuanto a futuros desarrollos sería ideal complementar los indicadores actuales con métricas más detalladas que evalúen impactos estructurales y específicos en el contexto boliviano. Esto incluye la creación de bases de datos nacionales actualizadas y la integración de metodologías que combinen percepciones públicas con datos objetivos. Además, fomentar a adaptación de estándares internacionales al contexto ocal y desarrollar herramientas accesibles para empresas de distintos tamaños permitiría una evaluación más inclusiva y equilibrada. Estas mejoras no solo enriquecerían la precisión de las calificaciones, sino que también contribuirían a promover inversiones extranjeras mas alineadas con el desarrollo sostenible del país.

Descargar “Indice de Capital Constructivo. Bolivia 2024” Descargado 135 veces

Artículos relacionados

Scroll al inicio