EL DÍA: ‘Es peligroso sostener crecimiento con deuda’

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Un elevado déficit fiscal, la ineficiencia en el gasto público, una incesante presión tributaria, la baja competitividad de los factores productivos y, por consiguiente, la ausencia de una base sólida de crecimiento económico, como hace poco estableció la Fundación Milenio, forman parte de la actual situación económica del país.

Germán Molina, economista, de vasta trayectoria, en contacto con El Día, describe esas preocupaciones y ve muy peligroso sostener un aparente crecimiento de la economía a base de mayor endeudamiento, con recursos de las reservas internacionales.

P. ¿Cuál es su diagnóstico a la situación actual?

G.M.: El proceso de financiamiento del gasto público está basado en utilizar las reservas internacionales y, simultáneamente, acudir al endeudamiento externo con organismos multilaterales. Esto no es sostenible en el tiempo, porque están apostando a gastos en proyectos de inversión que no son seguros que vayan a generar y sean suficiente para honrar esos compromisos externos.

P. ¿Cuáles esos indicadores más preocupantes?

G.M.: El problema es que nuestro resultado de balanza de pagos que es lo que genera divisas al país, año tras año está siendo deficitario y el déficit fiscal está creciendo cada vez más, alrededor de 8% en promedio, esos dos indicadores son los que más nos deben llamar la atención. Si bien, a corto plazo hay resultados positivos como el crecimiento del PIB, la tasa de inflación baja y la tasa desempleo es también aceptable, pero por debajo de esa variable está el tema peligroso e insostenible del financiamiento con recursos del Banco Central y el endeudamiento externo.

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P. ¿El gobierno por sostener el crecimiento del PIB hace todo esto?

G.M.: Efectivamente, en ese sentido va la política económica del gobierno, que es sostener la tasa de crecimiento. Por ejemplo, el año 2015 hice un análisis, donde mantuvieron el tema del gasto público financiando con recursos del endeudamiento, se estableció para que pueda crecer un boliviano, el PIB nominal, se tuvo que endeudar Bs 815. Una relación de ocho veces para que crezca un boliviano. Entre el 2016 y 2018, ya se ve que crezca un boliviano del PIB, si debe endeudarse Bs 0,20 centavos. Entonces, el mensaje es que Bolivia quiere mantenerse en crecimiento no con esfuerzo genuino de los sectores económicos productivos, principalmente del sector privado, sino como consecuencia de un proceso de endeudamiento destinado al sector productivo estatal, que hasta la fecha no está dando resultados, que ellos mismos han programado.

P. ¿Eso explica por qué la inversión pública está paralizada?

G.M.: La inversión pública se está estancando porque no hay recursos suficientes para financiar esto. Un caso concreto, las empresas públicas se han endeudado alrededor de Bs 20 mil millones. En la rendición de cuentas realizadas hace dos semanas en La Paz, ellos han manifestado que han pagado Bs 9.000 millones. Pero están pagando intereses a tasas concesionales y con plazos largos del Banco Central con crédito interno.

Lo que significa es que está saliendo más circulante para sector público y vuelven al Banco Central para demandar dólares, pero estos emprendimientos y proyectos resulta en países industrializados. Es decir, con eso reactivan su industria, que producen maquinaria, tecnología entre otros, pueden estar declinando. En el caso nuestro es insostenible, de esta manera estamos garantizando solo el empleo de los chinos, por ejemplo, dado que al acudir al Banco Central por dólares, esos recursos son para comprar maquinarias o tecnología afuera o de los chinos.

P. ¿Qué hacer para salir de nuestra dependencia extractivista?

G.M.: El sector productivo, en diversos periodos gubernamentales, han buscado diversificar la economía, pero como sucede ahora con el gas, el litio, entre otros, seguimos apostando al extractivismo. Hay varios factores, pasa que todo el guión del actual política económica se basa en la antigua Unión Soviética, donde se enfatiza protagonismo del sector estatal como promotor de la economía en desmedro del sector privado. Y lo más preocupante, se ha corporativizado a sectores sociopolíticos el protagonismo económico del país como son los cocaleros, cooperativistas, agroindustrial, campesinos. Entonces es un esquema que no va a cambiar.

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P. ¿El panorama es sombrío para el país?

G.M.: En un contexto electoral y viendo los posibles candidatos, no se avizora mayores novedades y menos propuestas económicas de cambio para el país. Pero al cabo de 13 años de gobierno, que el 2020 serán 14 años de Evo Morales, se puede asegurar que este modelo económico social, comunitario y productivo, ya está agotado. Este sobrevive gracias al boom económico, excedentes económicos y beneficios. En cuanto ya hay escasez restringido al límite del endeudamiento interno y externo, además de la desacomulación de reservas internacionales, que hacen insostenible la economía en el tiempo con consecuencias muy peligrosas.

P. ¿Eso significa estar en puertas de una crisis económica?

G.M.: No tanto en puertas, sino en camino hacia una crisis. Todavía hay sostenibilidad en base a niveles de tendencia, estructura de las variables para el 2019 y 2020. Ya hay muchas inversiones previstas que ya el gobierno como el Seguro Universal de Salud que el gobierno no está pudiendo cumplir. Entonces, bajo principios y fundamentos económicos, el país está al límite de seguir con esta política de gobierno que es insostenible.

“En los años de bonanza no se supo establecer un fondo de estabilización para tener un ahorro para afrontar tiempos de desaceleración económica como hoy se tiene”

2 de junio de 2019
Fuente: El Día

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